LAS DROGAS
EN EL CONTEXTO DE LA RELIGIÓN.
"Las drogas han sido un tema que a medida que pasan los años, ha impactado de una manera muy notoria en la sociedad. Creando distintos puntos de vistas e ideologias, podemos observar como el consumo de las drogas son un personaje de villano en el contexto de la religión. Puesto que Dios a través de su palabra nos enseño el verdadero significado de ellas, en este blog encontraras un punto de opinión, en el que me dejare llevar por cada creencia, conocimiento y experiencia que a mis pocos años de vida, he logrado"

Articulo 01:
Drogas y
religión
Históricamente el uso de alucinógenos y
otras sustancias químicas tuvo su origen en rituales religiosos, como todavía
sucede hoy con el guaro, utilizado por los fieles del candomblé.
En la descripción que hace el
evangelista Mateo del nacimiento de Jesús consta que los reyes magos
(¿astrólogos?) llevaron como regalos al Mesías oro, símbolo de la realeza;
incienso, símbolo de la espiritualidad; y mirra, símbolo del profetismo.
El incienso, utilizado inicialmente en
el antiguo Egipto y extraído del tronco de árboles aromáticos, es una ‘droga’
que reduce la ansiedad y el apetito. Al contrario de lo que muchos piensan, no
es originario de la India sino de las montañas del sur de Arabia Saudita, de
Somalia y de Etiopía.
La mirra, originaria del África
tropical, es una resina que se obtiene de los arbustos del género Commifora.
Sus efectos analgésicos son parecidos a los de la morfina. En el evangelio de
Marcos aparece, mezclada con vino, cuando le fue ofrecida a Jesús torturado
antes de ser crucificado; dice el texto que él rechazó tal bebida.
Ahora las sustancias químicas obtenidas
de plantas superaron el ámbito de lo religioso y terapéutico y se volvieron
materia elemental para la dependencia química con sus nefastas consecuencias,
como es el caso de la coca, cuya hoja es mascada por los indígenas andinos para
facilitar la respiración en regiones de oxigenación enrarecida.
Se da también la producción de drogas
sintéticas y el ‘doctor shopping’, el médico que produce poderosos analgésicos
capaces de provocar la muerte de sus pacientes, como se dio en los casos de
Michael Jackson y Whitney Houston.
La represión del narcotráfico no arroja
resultados satisfactorios. Las familias de los dependientes, desesperadas,
buscan hospitales y terapias ‘milagrosas’. Los médicos, las medicinas y las
terapias pueden, es cierto, ayudar en la recuperación de alguno dependientes.
Pero lo fundamental es el amor de la familia y de los amigos, lo cual no es
nada fácil en esta sociedad consumista, individualista, en la que el ‘drogado’
representa una amenaza y un estorbo.
La religión, adoptada en algunas
comunidades terapéuticas, puede favorecer la recuperación, siempre que infunda
en el dependiente un nuevo sentido a su vida. He ahí, además, lo que evitó que
mi generación, la que tenía 20 años en la década de 1960, entrase de cabeza en
las drogas: estábamos enviciados de utopía. Nuestro ‘viaje’ era derribar la
dictadura y cambiar el mundo.
En la cuestión de las drogas hay que
distinguir entre seguridad pública y salud pública. Soy favorable a la
despenalización de los usuarios y a la penalización de los traficantes. Los
usuarios sólo debieran ser alejados de la convivencia social cuando resultaran
una amenaza para la sociedad. En dicho caso debieran ser orientados a un
tratamiento y no al encarcelamiento.
La religión nos sumerge en un universo
onírico, pues nos hace emerger de la realidad objetiva y nos introduce en la
esfera de lo trascendente, imprimiendo sacralidad a nuestra existencia. Más que
un catálogo de creencias, ella nos permite experimentar a Dios; de ahí su
etimología: nos religa con Aquel que nos creó y nos ama, y en el cual
llegaremos a desembocar cuando alcancemos el límite de esta vida.
Sucede que, gracias al neoliberalismo y
su nefasto ‘fin de la historia’ -una grave ofensa a la esperanza- y a las
nuevas tecnologías electrónicas, a las que traspasamos el universo onírico, ya
apenas tenemos utopías liberadoras ni el idealismo altruista de un mundo mejor.
Queremos mejorar nuestra vida, la de nuestra familia, no la del país y la de la
humanidad.
Ese agujero en el pecho abre, en los
jóvenes, el apetito de las drogas. Todo ‘drogado’ es un místico en potencia,
alguien que descubrió lo que debiera ser obvio para todo: la felicidad está
dentro y no fuera de la persona. El error es buscarla a través de la puerta del
absurdo y no por la del Absoluto.
Un poco más de espiritualidad cultivada
en las familias, sobre todo en niños y jóvenes, y no tendríamos tanta
vulnerabilidad ante la seducción de las drogas.
Opinión mia:
Sí, las drogas tienen un contexto aproximadamente desde la epoca de nuestro señor y el gran mezias, Jesucristo; es decir, como toda cosa tiene un inició y origen. Aqui nos hablan de la aparición de ellas en el nacimiento de nuestro salvador, las muestran como un ejemplo a través del incienso, pero nada de esto contribuye a la justificacion del consumo de las drogas, pues perfectamente Dios nos enseña que es un pecado. El pecado tiene principio, y a medida que pasan los años, el hombre ha permitido que el dueño de la oscuridad entre en nuestras vidas y de alguna manera creando cualquier cosa, artefacto, método, y demás; se quede apoderando nuestros pensamientos y acciones. Textos en los cuales buscan argumentar que es algo "legal" y de manera no mal vista, consumir las drogas y generar una dependencia de ellas. Debemos aprender a leer, interpretar, y quedarnos con lo que verdaderamente nos aporta y enseña.
Articulo 02: Valores
éticos
Religión y drogas
Los principios éticos que declara la Constitución,
desde que invoca a “Dios fuente de toda
razón y justicia”, y, al reconocer los “derechos
(naturales) no enumerados”, protegen a ciudadanos y fieles.
SS Francisco dijo que:
“La droga es un mal y ante el mal no se
puede ceder ni tener compromisos”, y agregó que ''la droga no se vence con la droga.
La droga es un mal, y con el mal no se puede ceder ni tener compromisos. Pensar
que se puede reducir el daño permitiendo el uso de sustancias psicotrópicas a
las personas que siguen usando drogas, no resuelve el problema”.
Y, añade, que “la
legalización, incluso parcial, de las llamadas ‘drogas blandas’, además de ser
discutible en términos legislativos, no produce los efectos esperados.
Las drogas sustitutivas, por otra parte, no constituyen una terapia suficiente,
sino una forma velada de entrega al fenómeno”.
“Quiero reiterar lo que dije en otra ocasión: No a cualquier tipo de droga.
(…)Pero para decir este ‘no’, hay que decir sí a
la vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al deporte, sí al
trabajo, sí a más oportunidades de trabajo”, afirmó.
Dijo, además, que el “azote de la droga sigue
haciendo estragos con formas y extensión impresionantes, alimentado por
un mercado turbio que traspasa las
fronteras nacionales y continentales. Así, crece cada vez más el peligro
para los jóvenes y adolescentes.”
“Las oportunidades de trabajo, la educación, el deporte, la vida sana;
este es el camino que lleva a la prevención
de la droga. Sí esto se hacen verdades no hay espacio para las drogas,
para el abuso de alcohol, para otras adicciones”, aseguró.
Una
política de Estado contra el narcotráfico debe dirigirse a la oferta y la
demanda de las drogas ilegales.
| "CONVIERTETE EN EL LIDER DE TUS DECISIONES, SE LIBRE, Y BUSCA LA MEJOR SOLUCIÓN, QUE ES DIOS, NO BUSQUES EN OTRO LADO" |
Opinión mia:
Dios nos enseña que las drogas son algo en lo que no debemos invertir nuestro tiempo, debemos dejar de pensar en que hay que hacer lo que esta de moda, o seguir a los demás.
En la palabra sagrada dice que el pecado es pecado, sin importar el tamaño, por lo tanto eso de que...un poquito no va a causar nada malo, es mentira, porque puede que en el momento todo sea color de rosas, y es tan fuerte el daño, que estas sustancias llevan a la persona a imaginarse un mundo donde todo es relajación, felicidad (pero es una emoción ficticia); en el instante todo es bueno, pero las consecuencias se ven en la salud, en la debilitacion de la famlia, pero lo más impactante, es que las drogas causan que seamos seres con un espiritu, un alma y un corazón lleno de impureza, de pecado, y a Dios no le agrada el pecado, pero nos ama tanto, que nos enseña que Él es un Dios de amor, de perdón, y que esta ahí en todo momento, esperando que te humilles y le pidas arrepentimiento y busques de su palabra, Él esta hermoso, tan poderoso que no importa si eres el ser con pecados más abominables, te quiere sacar de allí, del barro, de lo mas despreciable, Él quiere ayudarte a salir de las drogas, para que seas de testimonio y bendición.
En vez de estar consumiendo drogas y autodestruyendote, ocupa tu tiempo en acciones que te conviertan en una persona exitosa, estudia, sueña, esfuerzate, trabaja duro, superate a ti mismo, si tienes un vacio enorme, con orar y pedirle a Dios que escuche tus necesidades, es suficiente; esa es lo mejor para el alma. Cuida tu salud, Dios nos dió un cuerpo con mucho amor, y debemos respetarlo, amarlo, valorarlo. Digamole sí a la vida, a la felicidad verdadera, a esa que nos conduce a una vida entera llena de gozo, paz, donde somos seres que en la sociedad marcamos, aportamos.
No permitas que tu alrededor y en tu población, se destruyan con las drogas, alza tu voz, busca alternativas, ayuda a la persona que tienes a tu lado, en este vicio; eres un ser autonomo y que con una sola frase o acción, provocas que sean menos los que no aportamos con la legalización de estas pequeñas sustancias, que crean tanto.
Articulo 03:
La iglesia habla….
La droga
no es el problema principal del toxicodependiente. El consumo de droga es sólo
una respuesta falaz a la falta de sentido positivo de la vida. Al centro de la
toxicodependencia se encuentra el hombre, sujeto único e irrepetible, con su
interioridad y específica personalidad, objeto del amor de Dios.
¿Por qué se recurre a las drogas?
Los motivos personales al origen del consumo de sustancias estupefacientes son muchos. Pero en todos los toxicodependientes, prescindiendo de la edad y de la frecuencia con que las usan, se constata un motivo constante y fundamental: la ausencia de valores morales y una falta de armonía interior de la persona.
Quien hace uso de la droga vive en una condición mental equiparada a una adolescencia interminable. Tal estado de inmadurez tiene origen y se desarrolla en el contexto de una falta de educación. La persona inmadura proviene con frecuencia de familias que no consiguen transmitir los valores, sea por la falta de una adecuada autoridad, sea porque viven en una sociedad «pasiva», con un estilo de vida consumístico y permisivo, secularizado y sin ideales.
¿Cómo es un adicto para la Iglesia?
Fundamentalmente el toxicodependiente es un «enfermo de amor»; no ha conocido el amor; no sabe amar en el modo justo porque no ha sido amado en el modo justo.
¿Por qué muchos jóvenes consumen drogas?
Frecuentemente se encuentre en ellos el temor del futuro o en el rechazo de nuevas responsabilidades. El comportamiento de los jóvenes es con frecuencia revelador de un doloroso descontento debido a la falta de confianza y de expectativas frente a estructuras sociales en las cuales ya no se reconocen.
¿Les han sido ofrecidos motivos suficientes para esperar en el mañana, para invertir en el presente mirando al futuro, para mantenerse firmes sintiendo como propias las raíces del pasado?
¿Qué tipo de familia favorece el inicio en drogas?
El toxicodependiente viene frecuentemente de una familia que no sabe reaccionar al stress porque es inestable, incompleta o dividida. Hoy van en preocupante aumento las salidas negativas de las crisis matrimoniales y familiares: facilidad de separación y de divorcio, convivencias, incapacidad de ofrecer una educación integral para hacer frente a problemas comunes, falta de diálogo, etc.
Pueden preparar una elección de la droga, el silencio, el miedo de comunicar, la competitividad, el consumismo, el stress como resultado de excesivo trabajo, el egoísmo, etc. En síntesis, una incapacidad de impartir una educación abierta e integral. En muchos casos los hijos se sienten no comprendidos y se encuentran sin el apoyo de la familia. Además, la fe y los valores del sufrimiento, tan importante para la madurez, son presentados como antivalores. Padres no a la altura de su tarea, constituyen una verdadera laguna para la formación del carácter de los hijos.
¿Qué características sociales facilitan la drogadicción?
Nuestra época exalta una idea equivocada de libertad que exalta el utilitarismo y el hedonismo, y con ellos el individualismo y el egoísmo. Y así, la referencia a los valores morales y a Dios mismo son cancelados en la sociedad y en la relación entre los hombres. En una sociedad que busca la gratificación inmediata y la propia comodidad a toda costa, en la cual se está más interesado en «tener» que en «ser», se ha perdido el sentido de la vida, y se vacía la persona de su dignidad, llevándola a la frustración y a la vía de la autodestrucción. En una sociedad así descrita, la droga es una fácil e inmediata, pero mentirosa, respuesta a la necesidad humana de satisfacción y de verdadero amor.
¿Qué respuesta ofrece la Iglesia al drogadicto?
En su actitud decididamente pastoral la Iglesia se acerca al toxicodependiente con su radiante concepción de la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y sobre el hombre.
La propuesta de la Iglesia es un proyecto evangélico sobre el hombre. Anuncia a cuantos viven el drama de la toxicodependencia y sufren una existencia miserable, el amor de Dios que no quiere la muerte sino la conversión y la vida.
Al toxicodependiente, carente fundamentalmente de amor, hay que hacer conocer y experimentar el amor de Cristo Jesús. En medio de una desazón atormentada, en el vacío profundo de la propia existencia, el itinerario hacia la esperanza pasa por el renacer de un ideal auténtico de vida.
Todo esto se manifiesta plenamente en el misterio de la revelación del Señor Jesús. Quien toma sustancias estupefacientes debe saber que, con la gracia de Dios, es capaz de abrirse a quien es «el camino, la verdad y la vida».
Puede así comenzar un itinerario de liberación descubriendo que él es imagen de Dios, en la realidad de hijo, que debe crecer en la similitud de la imagen por excelencia que es Cristo mismo.
¿Por qué se recurre a las drogas?
Los motivos personales al origen del consumo de sustancias estupefacientes son muchos. Pero en todos los toxicodependientes, prescindiendo de la edad y de la frecuencia con que las usan, se constata un motivo constante y fundamental: la ausencia de valores morales y una falta de armonía interior de la persona.
Quien hace uso de la droga vive en una condición mental equiparada a una adolescencia interminable. Tal estado de inmadurez tiene origen y se desarrolla en el contexto de una falta de educación. La persona inmadura proviene con frecuencia de familias que no consiguen transmitir los valores, sea por la falta de una adecuada autoridad, sea porque viven en una sociedad «pasiva», con un estilo de vida consumístico y permisivo, secularizado y sin ideales.
¿Cómo es un adicto para la Iglesia?
Fundamentalmente el toxicodependiente es un «enfermo de amor»; no ha conocido el amor; no sabe amar en el modo justo porque no ha sido amado en el modo justo.
¿Por qué muchos jóvenes consumen drogas?
Frecuentemente se encuentre en ellos el temor del futuro o en el rechazo de nuevas responsabilidades. El comportamiento de los jóvenes es con frecuencia revelador de un doloroso descontento debido a la falta de confianza y de expectativas frente a estructuras sociales en las cuales ya no se reconocen.
¿Les han sido ofrecidos motivos suficientes para esperar en el mañana, para invertir en el presente mirando al futuro, para mantenerse firmes sintiendo como propias las raíces del pasado?
¿Qué tipo de familia favorece el inicio en drogas?
El toxicodependiente viene frecuentemente de una familia que no sabe reaccionar al stress porque es inestable, incompleta o dividida. Hoy van en preocupante aumento las salidas negativas de las crisis matrimoniales y familiares: facilidad de separación y de divorcio, convivencias, incapacidad de ofrecer una educación integral para hacer frente a problemas comunes, falta de diálogo, etc.
Pueden preparar una elección de la droga, el silencio, el miedo de comunicar, la competitividad, el consumismo, el stress como resultado de excesivo trabajo, el egoísmo, etc. En síntesis, una incapacidad de impartir una educación abierta e integral. En muchos casos los hijos se sienten no comprendidos y se encuentran sin el apoyo de la familia. Además, la fe y los valores del sufrimiento, tan importante para la madurez, son presentados como antivalores. Padres no a la altura de su tarea, constituyen una verdadera laguna para la formación del carácter de los hijos.
¿Qué características sociales facilitan la drogadicción?
Nuestra época exalta una idea equivocada de libertad que exalta el utilitarismo y el hedonismo, y con ellos el individualismo y el egoísmo. Y así, la referencia a los valores morales y a Dios mismo son cancelados en la sociedad y en la relación entre los hombres. En una sociedad que busca la gratificación inmediata y la propia comodidad a toda costa, en la cual se está más interesado en «tener» que en «ser», se ha perdido el sentido de la vida, y se vacía la persona de su dignidad, llevándola a la frustración y a la vía de la autodestrucción. En una sociedad así descrita, la droga es una fácil e inmediata, pero mentirosa, respuesta a la necesidad humana de satisfacción y de verdadero amor.
¿Qué respuesta ofrece la Iglesia al drogadicto?
En su actitud decididamente pastoral la Iglesia se acerca al toxicodependiente con su radiante concepción de la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y sobre el hombre.
La propuesta de la Iglesia es un proyecto evangélico sobre el hombre. Anuncia a cuantos viven el drama de la toxicodependencia y sufren una existencia miserable, el amor de Dios que no quiere la muerte sino la conversión y la vida.
Al toxicodependiente, carente fundamentalmente de amor, hay que hacer conocer y experimentar el amor de Cristo Jesús. En medio de una desazón atormentada, en el vacío profundo de la propia existencia, el itinerario hacia la esperanza pasa por el renacer de un ideal auténtico de vida.
Todo esto se manifiesta plenamente en el misterio de la revelación del Señor Jesús. Quien toma sustancias estupefacientes debe saber que, con la gracia de Dios, es capaz de abrirse a quien es «el camino, la verdad y la vida».
Puede así comenzar un itinerario de liberación descubriendo que él es imagen de Dios, en la realidad de hijo, que debe crecer en la similitud de la imagen por excelencia que es Cristo mismo.
CONCLUSIÓN:
Las drogas no te llevan a nada bueno, solo provocan que sea mucho más duro el golpe, ya que al darte cuenta que el mundo imaginario y la felicidad momentanea que te brindan, no sea la solución al problema, sino que te sume mucho más a la magnitud de la dificultad, vas a "estrellarte con la vida". La mejor solución es vivir una vida de la mano de Dios, es Él quien llena completamente ese vacio, nadie más. No permitas que alguien te influya, y que a tráves de este pecado, tu vida se destruya y tus sueños se queden en el olvido. La felicidad no debe ser algo pasajero, tu vida debe contener una sonrisa llena de color y buena sensación. Sin drogas y con Dios, tendremos una vida llena de amor, paz, respeto, la familia estara supermegaultra bien, y seremos seres aportantes. Con el tiempo en el que estas en un río o parque consumiendo el pecado, puedes utilizarlo en salvar esas almas que Dios tiene para ti, o es el momento en el que puedes leer la biblia y entender que es lo que debes hacer y ser.
"Seamos una generacion nueva, vivamos en Cristo, e impactemos con cada acción"

AUTOR: SALOME NIÑO.
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